El mundo le da la espalda al comercio sin fricciones. Los gobiernos de las principales economías están desmantelando los regímenes de de minimis, aquellos umbrales que históricamente eximían de aranceles e impuestos a los paquetes de bajo valor. Lo que nació como una solución práctica para aliviar la carga aduanera y facilitar el comercio electrónico se convirtió, a ojos de muchos gobiernos, en una puerta trasera para la elusión de aranceles y la competencia desleal con el comercio doméstico.
Estados Unidos fue uno de los golpes más contundentes. El umbral de 800 dólares —uno de los más altos del mundo— quedó eliminado en agosto de 2025, luego de que Washington lo señalara como vehículo para el ingreso de drogas ilícitas y la elusión de aranceles a productos chinos. En 2024, cerca de 1.360 millones de envíos ingresaron al país bajo ese esquema. El impacto en los operadores logísticos fue inmediato.
México siguió un camino similar. En enero de 2025 eliminó su exención y aplicó un arancel general del 19% a envíos de mensajería. Desde el 1° de enero de 2026, esa tasa saltó al 33,5% —equiparando la carga tributaria con los procedimientos aduaneros formales—, aunque conservó preferencias para sus socios del T-MEC: envíos de EE.UU. y Canadá por hasta 50 dólares siguen libres de arancel.
En Europa, la Unión Europea acordó en diciembre de 2025 aplicar un arancel temporal de 3 euros por artículo sobre paquetes de menos de 150 euros, con entrada en vigor prevista para julio de 2026. El Reino Unido avanza en una dirección similar, con consultas públicas abiertas hasta marzo de 2026 y cambios esperados antes de 2029. Turquía eliminó en febrero de 2026 cualquier tratamiento simplificado para el e-commerce internacional: plataformas como Temu y Shein ya suspendieron ventas en el país ante aranceles que pueden superar el 200%.
En el sudeste asiático, Vietnam abolió su exención en febrero de 2025, Tailandia lo hizo el 1° de enero de 2026 e Indonesia había reducido su umbral de 75 a apenas 3 dólares ya en 2020. Japón, por su parte, evalúa eliminar el beneficio que permite a los particulares tributar solo sobre el 60% del valor de sus importaciones.
El resultado es un mapa de reglas fragmentadas y divergentes que multiplica los costos de cumplimiento para plataformas de e-commerce y pequeños exportadores. Organismos como la OMC y la Organización Mundial de Aduanas tienen la arquitectura institucional para coordinar una respuesta multilateral, pero el tiempo se acorta: con EE.UU. ya fuera del régimen y la UE a punto de seguirlo, la ventana para establecer principios comunes se está cerrando rápidamente.