El conflicto con Irán y sus escenarios posibles para los mercados

La incertidumbre sobre la extensión de la guerra mantiene en vilo a los inversores.
05/03/2026
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Conflicto con Irán escenarios posibles
Conflicto con Irán escenarios posibles

La incertidumbre es la peor enemiga de los mercados financieros, y el conflicto abierto en Irán acumula dudas a cada hora que pasa. Las ventas en bolsa responden a una aversión pura al riesgo; la presión en los bonos, al fantasma de la inflación que trae consigo el encarecimiento de la energía. En este contexto, la variable que más importa a los analistas es una sola: el tiempo. ¿Cuánto durará esto?

Los ataques combinados de Estados Unidos e Israel que el pasado sábado acabaron con el líder supremo Ali Jamenei y otros altos cargos del régimen no han cerrado el capítulo. La mayoría de los grandes bancos de inversión y gestoras de fondos trabaja con tres escenarios posibles, determinados principalmente por la duración de las hostilidades, el estado del Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del petróleo mundial— y el riesgo de que el conflicto se extienda a otras infraestructuras críticas de la región.

Escenario 1: Desescalada rápida

El más optimista contempla un conflicto que no supere las cuatro semanas, limitado por la capacidad militar reducida de Irán y por el escaso interés de Donald Trump en sostener una guerra que presionaría la inflación justo antes de las elecciones de medio término. Si las cadenas de suministro energético se mantienen relativamente intactas, economistas de Natixis proyectan un petróleo que tocaría temporalmente los 80 dólares antes de retroceder hacia los 60, o incluso hasta los 65, con una reapertura ágil del Estrecho.

En este caso, el impacto económico sería mínimo y los mercados revertirían sus pérdidas con relativa rapidez. «Los mercados probablemente volverán a la normalidad e incluso podrían considerar el resultado como ligeramente positivo para la renta variable», señala Kevin Thozet, del comité de inversión de Carmignac. 

Escenario 2: Operaciones militares prolongadas

Un número creciente de expertos otorga mayor probabilidad a un escenario intermedio: hostilidades que se extiendan más allá de un mes o ataques iraníes sobre infraestructuras críticas sin consecuencias devastadoras. En este tramo, el Brent oscilaría entre 75 y 100 dólares, con algunos analistas sin descartar los 110.

Las consecuencias económicas serían más apreciables. En J. Safra Sarasin Sustainable AM calculan un incremento de la inflación de hasta medio punto porcentual en mercados desarrollados y entre uno y dos puntos en emergentes, con un lastre al crecimiento global de aproximadamente 0,2 puntos. El S&P 500, en su estimación, resistiría por encima de los 6.500 puntos —los mínimos de noviembre pasado—, aunque la volatilidad marcaría el ritmo durante semanas.

Escenario 3: Guerra amplia y cierre del Estrecho

El más extremo sigue siendo el menos probable, pero no puede descartarse. Implicaría la supervivencia del régimen iraní, una guerra que obligase al Congreso estadounidense a aprobar financiación adicional y, sobre todo, una interrupción seria del tráfico en el Estrecho de Ormuz. El petróleo superaría con claridad los 100 dólares.

Desde Fidelity advierten que Irán podría minar el Estrecho, capturar petroleros o lanzar ataques con misiles y drones contra embarcaciones en tránsito. Incluso una obstrucción parcial afectaría al 30% de los flujos globales de crudo por vía marítima, con el Brent rozando los 120 dólares en la reacción inicial. Ante esa eventualidad, las grandes potencias consumidoras recurrirían a sus reservas estratégicas: China cuenta con cerca de 465 millones de barriles, según recuerda Hayan Kaya, de Neuberger Berman, y Estados Unidos supera los 400 millones pese al descenso reciente.

Sobre los tipos de interés, los análisis divergen: algunos anticipan subidas para contener la inflación energética; otros, recortes de emergencia si el daño al crecimiento resulta ser el factor dominante.

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