El precio del azúcar sin refinar alcanzó esta semana su nivel más alto en cinco meses, rozando los 15,79 centavos de dólar por libra. La semana pasada, los contratos de futuros de referencia avanzaron un 10%, su mayor subida semanal en año y medio. Desde los mínimos de mediados de febrero —los más bajos en cinco años y medio— el azúcar acumula una revalorización cercana al 18%. El motor detrás de este movimiento no está en los campos de caña, sino en los pozos de petróleo.
«El aumento de los precios del petróleo hace que la producción de etanol sea más lucrativa», explica Carsten Fritsch, analista de materias primas de Commerzbank. En los países productores, la caña de azúcar tiene un doble destino: el azúcar y el etanol, un biocombustible. Cuando el crudo sube, los ingenios desvían más caña hacia el etanol y reducen la producción de azúcar, lo que contrae la oferta y presiona los precios al alza.
Ese efecto se está amplificando en Asia. Varios países de la región planean aumentar la proporción de etanol mezclado con gasolina para reducir su dependencia del combustible fósil. Entre ellos figuran exportadores relevantes como India y, posiblemente, Tailandia. Si más caña se destina a producir etanol, menos estará disponible para el mercado azucarero mundial.
En Brasil, el mayor exportador global, los operadores siguen de cerca si Petrobras, la petrolera estatal, decidirá subir los precios internos de la gasolina para compensar el alza del crudo. De hacerlo, las azucareras brasileñas tendrían un incentivo adicional para orientar su producción hacia el etanol, lo que reduciría aún más la oferta exportable. El analista de StoneX Murilo Aguiar señala que, dado que los flujos procedentes de India están limitados por una producción menor y unas exportaciones estancadas, el mercado depende cada vez más de Brasil, donde la distribución entre azúcar y etanol será determinante para la oferta global en los próximos meses.
La relación con el petróleo no se agota en el etanol. El crudo incide directamente en los costos agrícolas: combustible para maquinaria, transporte marítimo y fertilizantes, cuya producción depende del gas y el petróleo, dos de las materias primas que transitan por el ahora bloqueado Estrecho de Ormuz. Producir y distribuir azúcar es más caro cuando el barril sube, y eso también empuja los precios.
El impacto alcanza también al azúcar blanco, el producto refinado derivado del azúcar en bruto. Su cotización ha escalado hasta los 454,10 dólares por tonelada, su nivel más alto desde octubre, y la prima frente al azúcar sin refinar se ha ampliado hasta su diferencial más elevado en seis meses. La razón es directa: Ormuz es la vía de entrada del azúcar en bruto a las refinerías de Oriente Medio. Las interrupciones en ese corredor afectan a aproximadamente el 6% del comercio mundial del producto. Los buques cargados de azúcar brasileño y de otros orígenes que se dirigen a los grandes centros de refinado del Golfo están varados o han tenido que buscar rutas alternativas, generando déficits de suministro en Oriente Medio, África Oriental y partes de Asia.
El repunte en los futuros también tiene una dimensión financiera. Se está produciendo una liquidación masiva de posiciones cortas por parte de operadores no comerciales —una apuesta récord a la baja que ahora se deshace— y es probable que la subida esté desencadenando órdenes de compra automáticas, según Mike McDougall, analista de McDougall Global View.
Con todo, Fritsch llama a la cautela. «Hace un año, el azúcar cotizaba a 20 centavos por libra. Es probable que el potencial alcista sea limitado», advierte. India, segundo productor mundial y exportador de peso, está aprovechando la subida de precios y la depreciación de la rupia —que ha caído a mínimos históricos— para aumentar sus ventas al exterior. La semana pasada se cerraron contratos de exportación por 100.000 toneladas, y se esperan más acuerdos. Desde el inicio de la campaña agrícola en octubre, los compromisos de exportación acumulan 550.000 toneladas; para el cierre de campaña podrían alcanzar 1,5 millones, según estimaciones de la industria. A mediados de marzo, India había producido 26,2 millones de toneladas de azúcar en la campaña actual, un 10,4% más que el año anterior. Esa oferta adicional actuará como techo natural a cualquier escalada adicional de los precios.

