EEUU impulsa una ley para forzar a sus aliados a alinear los controles de exportación

El proyecto MATCH Act amenaza con aplicar restricciones extraterritoriales si los socios no ajustan sus regímenes.
07/04/2026
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Proyecto MATCH Act
Proyecto MATCH Act

Un grupo bipartidista de legisladores de la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos presentó esta semana el proyecto de ley denominado Multilateral Alignment of Technology Controls on Hardware Act (MATCH Act), una iniciativa que busca cerrar las brechas existentes en los controles de exportación de equipos para la fabricación de semiconductores y evitar que China acceda a la tecnología que necesita para desarrollar su propia industria de chips avanzados.

El eje central del MATCH Act es la identificación de los llamados «puntos de estrangulamiento» en la cadena de producción de semiconductores, es decir, los equipos críticos que China no puede fabricar por sí misma y que depende de importar de Occidente. La ley ordena al Secretario de Comercio identificar todos esos equipos clave, como las máquinas de fotolitografía DUV de inmersión, y prohíbe su venta o mantenimiento a cualquier destino dentro de un país de interés.

El proyecto también apunta directamente a los grandes actores de la industria china de semiconductores. Designa como instalaciones sujetas a restricciones a todas las fábricas operadas por ChangXin Memory Technologies (CXMT), Hua Hong, Huawei, Semiconductor Manufacturing International Corp (SMIC) y Yangtze Memory Technologies Corp (YMTC), incluyendo sus subsidiarias y afiliadas, aplicando restricciones similares a las de la Lista de Entidades sobre exportaciones, servicios y soporte técnico.

Uno de los aspectos más relevantes de la iniciativa es su dimensión multilateral y las consecuencias que prevé si los aliados no acompañan. La legislación propone acciones concretas en caso de que los países socios no igualen las restricciones estadounidenses dentro de un plazo determinado. Según fuentes del Comité Selecto sobre China, ese plazo es de 150 días, tras los cuales el Departamento de Comercio quedaría autorizado a actuar de manera unilateral. Esa acción unilateral podría tomar la forma de una regla de producto directo extranjero, mecanismo mediante el cual Washington puede extender su jurisdicción a bienes fabricados fuera de Estados Unidos siempre que incorporen tecnología o software estadounidense.

El trasfondo de la ley es la asimetría que existe hoy entre los controles aplicados por EE.UU. y los de sus aliados. Los legisladores sostienen que las brechas entre los distintos regímenes de exportación han permitido a las empresas chinas acceder a tecnologías críticas a pesar de las restricciones vigentes, y que los controles actuales son fragmentados y fácilmente eludidos mediante intermediarios. El senador Ricketts fue directo al respecto: las restricciones existentes conforman un entramado de medidas basadas en entidades que Pekín sortea con facilidad usando empresas pantalla, y que ponen a las compañías estadounidenses en desventaja frente a sus competidoras aliadas.

El caso más evidente de esta tensión es el de ASML, el fabricante neerlandés de equipos de litografía que produce las máquinas imprescindibles para fabricar los chips más avanzados del mundo. China fue el mayor mercado de ASML en 2025, representando el 33% de sus ventas, aunque la compañía ya había señalado en enero que esa participación probablemente caería a alrededor del 20% en 2026. Ante la presentación del MATCH Act, tanto ASML como el Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos declinaron hacer comentarios.

El proyecto incluye además una válvula de escape diplomática: prioriza la negociación con plazos razonables para alcanzar controles multilaterales alineados e incorpora una cláusula de dispensa por seguridad nacional si se requiere tiempo adicional. 

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