Mientras aceleran la construcción de centros de datos necesarios para cargas de trabajo de inteligencia artificial, un reporte del Financial Times cita personas familiarizadas con el asunto.
Contexto de la medida
Los hiperescaladores —gigantes como Amazon Web Services, Microsoft Azure y Google Cloud— están invirtiendo miles de millones de dólares en nuevos centros de datos para respaldar el auge de la IA generativa. Estas instalaciones requieren cantidades masivas de chips especializados, particularmente unidades de procesamiento gráfico (GPU) y aceleradores de IA.
La medida reflejaría el reconocimiento de la administración sobre la importancia estratégica de mantener el liderazgo estadounidense en infraestructura de IA, incluso mientras persigue políticas arancelarias más amplias para proteger la manufactura doméstica.
Tensión entre políticas
La consideración expone una contradicción en la política comercial: por un lado, la Casa Blanca ha promovido aranceles como parte de su agenda proteccionista. Por otro, existe la necesidad de mantener la competitividad en el sector tecnológico más estratégico del momento.
La realidad es que la fabricación de semiconductores avanzados está concentrada en el extranjero, principalmente en Taiwán (TSMC) y Corea del Sur (Samsung, SK Hynix). Aunque la Ley CHIPS busca revitalizar la manufactura doméstica, estas fábricas tardarán años en estar operativas.
Implicaciones
Cualquier exención podría:
- Reducir significativamente los costos de construcción de centros de datos
- Acelerar planes de expansión de infraestructura de IA
- Mantener la ventaja competitiva estadounidense frente a China y la Unión Europea
- Generar críticas de fabricantes domésticos que perderían protección arancelaria
Detalles pendientes
No están claros los detalles específicos sobre qué chips calificarían para las exenciones, qué empresas se beneficiarían, o cuándo podría implementarse tal política. Ni la Casa Blanca ni las principales empresas tecnológicas han comentado públicamente sobre el reporte.
La decisión final podría establecer precedentes importantes sobre cómo Estados Unidos equilibra proteccionismo comercial y competitividad tecnológica en la era de la IA.