La administración estadounidense ha intensificado sus conversaciones con las principales petroleras internacionales y comercializadoras de crudo para replantear el panorama energético de Venezuela, un país ahora bajo el liderazgo de Delcy Rodríguez. A pesar de poseer aproximadamente el 20% de las reservas petroleras mundiales, la nación sudamericana atraviesa una profunda crisis productiva que mantiene sus niveles de extracción en mínimos sin precedentes.
El Regreso de los Gigantes Petroleros
Chevron: La Punta de Lanza
Como única petrolera estadounidense de gran envergadura que sostuvo operaciones durante el periodo más severo de sanciones y aislamiento, Chevron se posiciona como el actor principal en esta nueva etapa. Washington espera que la compañía amplíe significativamente su presencia en territorio venezolano. Actualmente, mantiene participación en cinco iniciativas conjuntas con la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), establecidas antes del régimen sancionatorio de 2019, con exportaciones que rondan los 150.000 barriles diarios.
ExxonMobil: Entre el Pasado y el Futuro
La petrolera observa con cautela la transformación política venezolana. Su salida del país tras la nacionalización de activos durante la era de Hugo Chávez dejó cicatrices profundas. El deterioro masivo de la infraestructura energética venezolana representa un desafío monumental: especialistas calculan que la rehabilitación de oleoductos, terminales de almacenamiento y yacimientos petroleros demandaría inversiones cercanas a los 10.000 millones de dólares anuales durante al menos diez años.
ConocoPhillips: La Sombra del Litigio
Después de abandonar Venezuela por las expropiaciones de la década de 2000, ConocoPhillips dedicó años a perseguir compensaciones millonarias mediante arbitrajes internacionales. Su eventual participación en el nuevo escenario venezolano dependerá exclusivamente del establecimiento de garantías jurídicas y financieras sólidas que resguarden sus inversiones.
El Interés Europeo
Repsol ha solicitado formalmente a las autoridades estadounidenses una licencia especial para retomar las exportaciones de petróleo venezolano, interrumpidas tras el embargo del año previo.
Shell evalúa oportunidades de largo alcance, aprovechando su experiencia en proyectos de hidrocarburos en contextos desafiantes. No obstante, condiciona cualquier movimiento a la consolidación de un marco regulatorio estable y garantías contractuales robustas que minimicen los riesgos operativos.
Eni, con un historial destacado en el sector gasífero venezolano, considera que una transición política ordenada podría generar nuevas oportunidades de expansión. Sin embargo, su estrategia inicial priorizaría la consolidación de proyectos existentes antes que realizar inversiones masivas en un entorno de incertidumbre institucional.
Actores Independientes
Hilcorp representa el perfil de empresa independiente que busca activos específicos con potencial de recuperación acelerada. Su eventual ingreso a Venezuela respondería a una estrategia oportunista enfocada en campos maduros o infrautilizados, siempre bajo reglas claras y con el respaldo explícito del gobierno estadounidense.
Las Comercializadoras Globales Vuelven al Juego
Vitol, una de las casas comerciales de materias primas más influyentes del mundo, fue convocada a la Casa Blanca para discutir estrategias de comercialización del crudo venezolano. Antes de 2019, esta compañía dominaba una porción significativa del mercado de exportación venezolano. Recientemente obtuvo una licencia preliminar estadounidense que autoriza negociaciones para la importación y exportación de petróleo venezolano durante 18 meses.
Trafigura, su contraparte europea, también recibió el llamado de la administración Trump. Con una red comercial global consolidada, la empresa está posicionada para facilitar la reintegración del crudo venezolano a los mercados internacionales.
El Eslabón de la Refinación
Valero y Marathon Petroleum, aunque sin planes de producción directa en Venezuela, emergen como actores estratégicos del sector downstream en Estados Unidos. Sus refinerías, diseñadas específicamente para procesar crudo pesado, dependen de un suministro estable y geográficamente próximo. Esta necesidad se alinea perfectamente con la estrategia de Washington de redirigir las exportaciones venezolanas hacia el mercado estadounidense, reduciendo la dependencia de fuentes más distantes.