La Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC) alertó sobre un incremento inusual en las detenciones de buques con bandera panameña en puertos chinos, en lo que el organismo describe como una respuesta encubierta de Beijing a las recientes decisiones del gobierno de Panamá sobre la operación de terminales del Canal.
Según la FMC, las autoridades chinas han intensificado los controles bajo el esquema de inspección del Estado rector del puerto por encima de los niveles habituales, aplicando directrices de manera informal y selectiva. El organismo advirtió que la demora o el bloqueo de buques que participan en el comercio con Estados Unidos contradice su mandato de preservar la integridad de la cadena de suministro global.
El trasfondo del conflicto se remonta al 30 de enero de 2026, cuando la Corte Suprema de Panamá anuló el contrato que respaldaba la concesión de CK Hutchison para operar los terminales de Balboa y Cristóbal, las puertas de entrada del Canal desde el Pacífico y el Atlántico. La decisión judicial se fundó en irregularidades detectadas durante una auditoría del contrato original.
Ante el vacío operativo, el gobierno panameño designó a APM Terminals y Terminal Investment Limited como operadores interinos por 18 meses. CK Hutchison, por su parte, rechazó el fallo y escaló la disputa: el 24 de marzo presentó nuevas acciones legales contra el Estado panameño reclamando compensaciones por más de 2.000 millones de dólares.
La reacción de China no se hizo esperar. El Ministerio de Transporte convocó a representantes de Maersk y MSC a reuniones en Beijing, mientras que Cosco suspendió sus operaciones en el terminal de Balboa y reorganizó sus rutas. Las inspecciones reforzadas a buques panameños serían, según la FMC, parte de esa misma respuesta coordinada.
El registro panameño es uno de los más grandes del mundo y concentra una porción significativa del transporte contenerizado que mueve mercancía hacia y desde Estados Unidos. La FMC indicó que seguirá monitoreando la situación ante el riesgo de que las tensiones diplomáticas entre Panamá y China deriven en disrupciones concretas para las cadenas logísticas norteamericanas.

