Brasil y sus minerales críticos

El país sudamericano acumula reservas estratégicas que el mundo necesita.
09/04/2026
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El país sudamericano acumula reservas estratégicas que el mundo necesita.
El país sudamericano acumula reservas estratégicas que el mundo necesita.

La disputa global por los minerales críticos ha escalado hasta convertirse en una prioridad de primer orden para la política exterior y económica de los Estados Unidos. Solo en febrero pasado, Washington firmó once memorandos de entendimiento con países ricos en recursos minerales, cuatro de ellos en América del Sur: Argentina, Perú, Ecuador y Paraguay. Brasil aún no cedió a la presión acumulada, pero un acuerdo parece inevitable, ya sea con el gobierno actual o con el que resulte de las elecciones generales de 2026.

Brasil es uno de los países con mayor dotación mineral del planeta. Sin embargo, la pregunta relevante no es qué tan rico es en recursos, sino si tiene el músculo institucional suficiente para negociar con Washington en términos favorables a su propio desarrollo. 

Los minerales críticos son un conjunto de metales y no metales indispensables para industrias como la tecnología avanzada, la defensa y la energía. Incluyen tierras raras, metales para baterías, semiconductores especializados e insumos industriales de toda clase. Son el sustrato físico de los vehículos eléctricos, las turbinas eólicas, los centros de datos, los sistemas de defensa y las tecnologías de energía verde.

Brasil concentra aproximadamente el 95 por ciento de las reservas mundiales de niobio, mineral utilizado en la fabricación de aleaciones de acero, superconductores, equipos electrónicos y petroquímicos, y baterías de nueva generación. Además, el país posee depósitos sustanciales de tierras raras y grafito. Menos del 30 por ciento de su territorio ha sido mapeado geológicamente, y se estima que la región amazónica alberga reservas significativas de varios minerales incluidos en la lista de criticidad elaborada por el Servicio Geológico de Estados Unidos en 2025.

Hoy el debate pasa no por lo que existe bajo tierra, sino por la capacidad de transformar esos recursos en materiales utilizables. El problema no está en el upstream, sino en el midstream y el downstream. Y en esas etapas, China domina.

El control chino sobre el procesamiento de minerales críticos es el resultado de décadas de política industrial deliberada. Mientras otros países exportaban mineral bruto, China construyó la infraestructura, la expertise técnica y la capacidad subsidiada para refinarlo y procesarlo. El resultado es una dependencia estructural que ningún descubrimiento minero nuevo puede revertir con rapidez. China hoy domina la etapa de procesamiento.

Hay tres fuerzas impulsan esa demanda de manera simultánea. La primera es la transición energética global, que requiere litio, grafito, níquel y tierras raras en volúmenes crecientes. La segunda es la expansión de la infraestructura de inteligencia artificial y los centros de datos, que consumen muchos de los mismos insumos. La tercera, quizás la más determinante en términos geopolíticos, es la guerra moderna: los drones, los misiles de crucero y los aviones de quinta generación son paquetes de minerales críticos en forma cinética.

En ese contexto, la posición de Brasil como socio estratégico luce sólida sobre el papel. El país tiene reservas minerales cuantiosas, un sector minero con historia, una matriz eléctrica renovable en cerca del 90 por ciento de su capacidad, y capacidades de refinación y procesamiento todavía limitadas. Procesar y refinar minerales críticos es una actividad extraordinariamente intensiva en energía, lo que subraya la ventaja comparativa brasileña. Hacerlo en territorio brasileño tendría una huella de carbono significativamente menor que en muchos otros países productores. Ese diferencial verde tiene cada vez mayor valor para los compradores europeos comprometidos con sus propias metas de descarbonización. No sorprende que el acuerdo Mercosur-Unión Europea recientemente aprobado incluya un capítulo específico sobre minerales críticos.

China está dispuesta a trabajar con Brasil, está dispuesta a negociar y acomodarse a los productores de minerales, siempre que tengan escala real de negociación. Brasil, con su dimensión continental y su base exportadora diversificada, cumple ese umbral.

En el frente legislativo, Pedro Guerra, jefe de gabinete del vicepresidente y ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, presentó los lineamientos del proyecto de ley que establecería la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos y crearía el Comité de Minerales Críticos y Estratégicos. La iniciativa se organiza en tres ejes: taxonomía para definir cuáles son los minerales críticos y estratégicos, gobernanza con estructuras de gestión integrada y metas transparentes, y financiamiento con nuevos instrumentos diseñados para resolver las restricciones de colateral y la volatilidad de precios.

En la carrera global por los minerales críticos, la geografía determina las oportunidades, pero las instituciones determinan quién las capitaliza. Brasil tiene los recursos para ser un socio genuino de los Estados Unidos y de Europa. Si aprovechará esa posición depende menos de lo que hay bajo su suelo que de lo que sus propias instituciones, y sus potenciales socios, estén dispuestos a construir sobre él.

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