El año 2026 arrancó con viento de popa para el mercado naviero de graneles agrícolas. Durante las primeras seis semanas del año, los embarques globales de granos crecieron un 15% interanual, con la soja como protagonista indiscutida —subió un 30%— y el trigo aportando un alza del 17%, según el análisis más reciente de BIMCO. Detrás de estos números hay dos motores sudamericanos que no dan señales de frenarse: Brasil y Argentina.
Brasil se encamina a una cosecha de soja récord de 180 millones de toneladas, un 5% más que el año anterior y el equivalente al 42% de la producción mundial, según estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Argentina, por su parte, acaba de cerrar una temporada triguera histórica: la producción creció un 50% interanual y se situó un 26% por encima del récord previo registrado en 2022. A eso se suma Australia, cuya cosecha de trigo registró un avance del 8%.
El efecto distancia: más toneladas-milla, más presión sobre la flota
El impacto de este auge exportador no se mide solo en volumen. La demanda en toneladas-milla —indicador que combina la carga transportada con la distancia recorrida— acumula un crecimiento del 17% interanual, ligeramente por encima del volumen físico embarcado. La razón es geográfica: los envíos desde Sudamérica recorren distancias significativamente mayores que el promedio global, lo que intensifica la presión sobre la capacidad disponible de la flota.
El contraste con el otro gran exportador de granos es marcado. Los despachos desde Rusia y Ucrania, que cubren trayectos más cortos, han mostrado debilidad en este inicio de año, cediendo protagonismo al hemisferio sur.
El panamax, el gran beneficiado
El segmento que más ha acusado el impacto positivo de este repunte es el panamax. El índice Panamax de la Baltic Exchange registró un incremento promedio del 69% interanual durante el período analizado, impulsado en buena medida por los granos, que representan cerca de un tercio de las toneladas-milla del segmento. Sus embarques crecieron un 21%, contribuyendo a sostener las tarifas en un momento del año que estacionalmente suele ser débil, agravado además por una menor demanda importadora de China.
Los buques supramax también registraron avances: los embarques de granos en este segmento crecieron un 20% interanual. Sin embargo, dado que esta carga representa apenas el 13% de su demanda en toneladas-milla, la incidencia sobre las tarifas es más limitada.
El acuerdo comercial entre Estados Unidos y China también contribuyó a dinamizar los flujos: los envíos estadounidenses de soja crecieron un 26% y los despachos de sorgo se reactivaron tras un período de parálisis.
Primer semestre optimista, segunda mitad más incierta
Las perspectivas para los próximos meses mantienen el tono positivo. Se espera que los embarques brasileños de soja continúen acelerándose en las próximas semanas, profundizando la competencia con la oferta estadounidense y manteniendo la demanda de buques panamax. En Argentina, una eventual reducción de los impuestos a la exportación podría liberar volúmenes adicionales y añadir más combustible al rally exportador.
Sin embargo, la segunda mitad del año presenta un panorama más equilibrado y con mayor incertidumbre. Las siembras de trigo en Europa y Norteamérica apuntan a una producción estable o levemente inferior desde una base elevada, mientras que la cosecha de maíz en Brasil se proyecta con una caída del 4% interanual. En términos generales, BIMCO estima que los embarques globales de granos crecerían entre un 5% y un 6% en el conjunto de 2026, un ritmo sólido aunque más moderado que el espectacular arranque de año.