Un yacimiento gasífero clave en Emiratos Árabes Unidos (EAU) ardió tras un ataque con drones, mientras el puerto petrolero de Fujairah suspendió operaciones por tercera vez en una semana. Estos incidentes, en el marco de la guerra con Irán que cumple tres semanas, han intensificado las disrupciones en el suministro energético del Golfo Pérsico, con el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz elevando los precios del crudo por encima de los 100 dólares por barril.
Incendio en Shah y paralización en Fujairah
El proyecto Shah, primer yacimiento en producción de EAU atacado directamente, detuvo sus operaciones tras el incendio, controlado sin víctimas. Fujairah, enclave estratégico fuera del Ormuz conectado por oleoductos a los campos de Abu Dhabi, cerró muelles de terminales petroleras y plataformas offshore el 17 de marzo. Un tanquero de GLP resultó dañado por escombros de drones cercanos, afectando embarques de ADNOC y revirtiendo una breve reapertura previa. Irán ha advertido explícitamente contra los puertos emiratíes por la presencia de fuerzas estadounidenses.
Irak explora rutas alternas ante ataques
En Irak, el yacimiento Majnoon sufrió nuevos impactos, según el Ministerio de Petróleo. Bagdad negocia con Irán un corredor para tanqueros propios por Ormuz y acelera la reapertura del oleoducto Kirkuk-Ceyhan, inactivo desde 2014. Esta ruta podría exportar 250.000 barriles diarios inicialmente, escalando a 450.000 con crudo kurdo, pese a disputas entre el gobierno central y Erbil.
Mercados en alza y respuesta global.
El Brent escaló a 101,94 dólares y el WTI a 94,73 dólares este martes, impulsados por temores renovados. EAU ha recortado su producción a la mitad, con crudos regionales en máximos históricos.
Analistas prevén WTI en 124 dólares para fin de mes. La Agencia Internacional de Energía (AIE) considera liberar más reservas estratégicas, tras comprometer 400 millones de barriles para estabilizar precios. La volatilidad ya impacta economías en América, Asia e India.

