Los precios de los principales productos que exporta América Latina y el Caribe no contaron una historia uniforme en 2025. Ganadores y perdedores convivieron en la misma región, reflejando las tensiones de un mercado global marcado por conflictos geopolíticos, cambios climáticos y la sombra permanente de la desaceleración económica de China.
Café y oro, los grandes ganadores
El café siguió siendo una estrella, aunque con matices. El precio promedio ponderado de las variedades arábica y robusta creció 49,9% entre enero y noviembre de 2025, por debajo del extraordinario 61,0% que había alcanzado la arábica en el mismo período de 2024, pero igualmente excepcional. El BID atribuye el alza sostenida a eventos climáticos y cambios regulatorios en los mercados consumidores, aunque advierte que la volatilidad del precio fue una constante a lo largo del año.
El gran protagonista, sin embargo, fue el oro. Su precio subió 42,2% interanual en los primeros once meses del año, impulsado por la fuerte demanda de inversores que buscaron refugio ante la escalada de tensiones geopolíticas a nivel global. El cobre también acompañó la tendencia positiva, con un alza del 12,9% interanual, acumulando así dos años consecutivos de crecimiento.
Soja, azúcar y petróleo, del otro lado de la balanza
El panorama fue muy distinto para los productos agrícolas. El precio de la soja cayó 6,7% interanual entre enero y noviembre de 2025, presionado por cosechas récord en los principales países productores —incluido Brasil— y por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que redujeron la demanda del principal comprador mundial.
El azúcar, por su parte, registró una caída del 17,4% interanual en los primeros once meses del año, profundizando la baja del 13,7% de 2024. El doble golpe de una mayor producción global y la caída en el precio del petróleo —que afecta directamente la rentabilidad del etanol y, con ello, la demanda de azúcar como materia prima energética— explica el retroceso.
El mineral de hierro también cedió terreno, con una reducción del 7,8% en el promedio de enero a noviembre respecto al mismo período de 2024. La debilidad del sector de la construcción en China, principal consumidor mundial de acero, fue el factor determinante.
El petróleo cerró el grupo de los perdedores con una caída del 14,3% en el mismo período, producto de una doble presión: la contracción de la demanda —liderada nuevamente por China— y el aumento de la oferta, tanto desde los países miembros de la OPEP como desde productores externos al cartel.
En conjunto, el cuadro de precios de 2025 deja una señal clara para la región: los commodities energéticos y agrícolas enfrentan vientos en contra estructurales, mientras que los metales preciosos e industriales, junto al café, siguen ofreciendo márgenes de valor que los exportadores latinoamericanos no deberían subestimar.