La Unión Europea presentó esta semana una propuesta contundente para transformar la Organización Mundial del Comercio, argumentando que el sistema de comercio global requiere una actualización urgente tras 30 años de intercambios desiguales que han beneficiado desproporcionadamente a países que mantienen sus mercados cerrados.
El documento, dirigido a los Estados miembros de la OMC en Ginebra, representa la respuesta europea al informe elaborado el pasado 4 de noviembre por el embajador noruego Petter Ølberg, designado como facilitador del proceso de reformas en curso.
Bruselas sostiene que el actual marco normativo no refleja las transformaciones económicas globales de las últimas décadas, durante las cuales numerosas naciones incrementaron exponencialmente su participación en el comercio internacional sin asumir compromisos equivalentes de apertura en sus propios territorios.
La posición europea enfatiza dos pilares fundamentales: la reciprocidad efectiva en el acceso a mercados y la equidad en las obligaciones comerciales. Según el bloque, estos principios resultan indispensables para preservar la credibilidad del sistema multilateral de comercio y evitar su erosión frente a alternativas bilaterales o regionales.
La propuesta de la UE llega en un momento crítico para la OMC, que enfrenta cuestionamientos sobre su capacidad para regular una economía global radicalmente distinta a la que existía cuando se fundó el organismo.
El planteamiento europeo busca establecer un nuevo equilibrio que obligue a todas las economías, especialmente las emergentes que se han convertido en potencias comerciales, a asumir responsabilidades proporcionales a sus beneficios dentro del sistema.