Materias Primas 2026: divergencia entre energía y metales estratégicos

Un mercado en reconfiguración tras la turbulencia geopolítica
23/01/2026
1 minuto de lectura

Después de años marcados por disrupciones geopolíticas, el mercado de materias primas ingresa a una etapa de estabilización caracterizada por dinámicas opuestas. La economía global del 2026 enfrentará una abundante disponibilidad energética junto a una creciente demanda de metales industriales, impulsada por dos fuerzas transformadoras: la transición energética y el desarrollo de infraestructura para la inteligencia artificial.

Petróleo: la caída que alivia presiones inflacionarias

El crudo experimenta una tendencia descendente marcada. Según los últimos reportes de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el Brent se dirige hacia un promedio de 55 dólares por barril, mientras que el WTI apunta a 51 dólares. Esta disminución responde al crecimiento acelerado de los inventarios mundiales y a una producción de países no-OPEP que se expande tres veces más rápido que el consumo global.

La reducción en los precios energéticos traerá alivio a las presiones inflacionarias que afectan a múltiples economías. Sin embargo, también representará un desafío considerable para la sostenibilidad fiscal de las naciones cuyas finanzas públicas dependen fuertemente de los ingresos petroleros.

Oro: el refugio que se fortalece

El metal amarillo consolida su posición como activo de protección por excelencia. Los bancos centrales continúan incrementando sus reservas a un ritmo sostenido de 70 toneladas mensuales, reflejando la búsqueda de seguridad ante la incertidumbre geopolítica persistente. Instituciones financieras de primer nivel como JP Morgan y Goldman Sachs estiman que el oro podría alcanzar los 2.780 dólares por onza durante el 2026, lo que representa un crecimiento anual del 5% y refuerza su función protectora frente a la inestabilidad de los mercados tradicionales.

Cobre: el metal esencial para la nueva economía

A pesar de las limitaciones en la oferta global, la demanda estructural derivada de los procesos de electrificación y la construcción de centros de datos para inteligencia artificial impulsará las cotizaciones hacia los 9.000 dólares por tonelada métrica (aproximadamente 4,55 dólares por libra). 

Los principales bancos de inversión proyectan que el metal rojo podría establecer nuevos récords históricos si las interrupciones operacionales en los yacimientos más importantes continúan restringiendo la disponibilidad física del mineral.

El 2026 se configura como un año de contrastes pronunciados: mientras los commodities energéticos experimentan un abaratamiento, los metales estratégicos y preciosos se revalorizan significativamente. 

NOTICIAS RELACIONADAS

No te pierdas