El reciente informe Global Trade Update de la UNCTAD revela que el comercio internacional atraviesa una transformación sin precedentes. La confluencia de tensiones geopolíticas, cambios tecnológicos acelerados y presiones ambientales está reconfigurando las reglas del juego económico mundial, planteando desafíos y oportunidades para todas las naciones.
Economía mundial en cámara lenta
El primer factor determinante es la persistente moderación del crecimiento económico global. La UNCTAD proyecta que la economía mundial mantendrá un ritmo de expansión del 2,6% en 2026, una cifra que contrasta con las expectativas más optimistas de años anteriores. Para las economías emergentes —sin considerar a China— el panorama muestra un crecimiento del 4,2% en 2026, apenas inferior al periodo previo, en un contexto marcado por la inestabilidad externa.
Esta ralentización genera un efecto dominó: reduce la demanda de exportaciones, encarece el acceso al financiamiento y amplifica la vulnerabilidad de los países dependientes de materias primas frente a las oscilaciones de precios en los mercados internacionales.
La OMC en la cuerda floja
El segundo eje crítico se centra en la arquitectura institucional del comercio global. La 14ª Conferencia Ministerial de la OMC, programada en Camerún, emerge como un punto de inflexión para el futuro del multilateralismo comercial. Según la UNCTAD, esta reunión definirá si es posible revitalizar el sistema de gobernanza comercial o si continuará su debilitamiento.
Para las naciones en desarrollo, dos prioridades destacan por encima de las demás: restaurar un mecanismo de solución de controversias efectivo —con un Órgano de Apelación funcional— y garantizar el mantenimiento del Trato Especial y Diferenciado, instrumento considerado fundamental para impulsar la industrialización y la transformación productiva de sus economías.
Proteccionismo en ascenso
La tercera tendencia preocupante es la proliferación de barreras arancelarias como instrumento de política económica. La UNCTAD advierte que incluso aumentos arancelarios moderados pueden desestabilizar los flujos comerciales establecidos, elevar los costos de importación y desalentar las inversiones transfronterizas.
Las economías más vulnerables son aquellas de menor tamaño y escasa diversificación productiva, que enfrentan riesgos múltiples: desde el deterioro de sus cuentas fiscales hasta amenazas a la seguridad alimentaria de sus poblaciones.
Cadenas de suministro en metamorfosis
El cuarto elemento transformador es la reconfiguración acelerada de las cadenas globales de valor. La combinación de rivalidades geopolíticas, políticas industriales proteccionistas, regulaciones climáticas y avances en automatización está impulsando a las empresas multinacionales a replantear radicalmente sus estrategias de producción y abastecimiento.
La diversificación geográfica de proveedores, el retorno de actividades productivas a países de origen y la integración vertical de procesos se han convertido en estrategias prioritarias. Considerando que aproximadamente dos tercios del comercio mundial se articula a través de estas cadenas, su reordenamiento está generando nuevos centros de actividad económica mientras otros pierden relevancia.
Para los países en desarrollo, este proceso representa una oportunidad de captar inversiones y expandir su participación en el comercio global, pero también implica el riesgo de quedar marginados si no logran mejorar su infraestructura, desarrollar capacidades técnicas y crear entornos favorables para la inversión.
El despegue de los servicios digitales
La quinta y última tendencia es el protagonismo creciente del sector servicios en la dinámica comercial global. Las exportaciones de servicios han registrado un crecimiento promedio del 5,3% anual en la última década, alcanzando ya el 27% del comercio mundial. Para 2026 hay perspectivas de aceleración, impulsado principalmente por los servicios digitales.
Sin embargo, persiste una brecha digital significativa: mientras que en las economías desarrolladas el 61% de las exportaciones de servicios se realizan por medios digitales, en los países menos adelantados apenas el 16% de estas transacciones ocurren por canales electrónicos.
Un futuro incierto
Estas cinco fuerzas convergentes configuran un panorama complejo y desafiante para el comercio internacional en 2026. La capacidad de los países —particularmente aquellos en vías de desarrollo— para adaptarse estratégicamente a estas transformaciones determinará su éxito en construir economías más resilientes e inclusivas en medio de la incertidumbre global.