Donald Trump asistirá al Foro Económico Mundial de Davos del 19 al 23 de enero acompañado por la mayor delegación estadounidense en la historia del evento, confirmó el presidente del WEF, Borge Brende. La comitiva incluye al secretario del Tesoro Scott Bessent, al secretario de Comercio Howard Lutnick, al secretario de Energía Chris Wright, y al secretario de Estado Marco Rubio, entre otros altos funcionarios.
Esta será la tercera aparición presencial de Trump en Davos, tras sus asistencias en 2018 y 2020. El año pasado, recién inaugurado su segundo mandato, participó mediante un discurso virtual en el que promovió su agenda de «América primero».
Un contexto geopolítico sin precedentes
El encuentro se produce «en el contexto geopolítico más complejo desde 1945», según reconoce la organización del Foro. Más de 60 jefes de Estado y gobierno participarán en un evento que tendrá como tema central «Un espíritu de diálogo», en un momento marcado por tensiones comerciales, conflictos internacionales y la rápida transformación tecnológica.
La reunión de Davos se convoca en medio de señales alarmantes sobre el comercio global. La Organización Mundial del Comercio prevé que el comercio mundial de mercaderías crecerá apenas un 0,5% en 2026, una drástica desaceleración respecto al 2,4% de 2025. América del Norte es una de las regiones más afectadas, con una caída estimada del 1% en sus exportaciones.
La estrategia arancelaria de Trump como telón de fondo
La presencia de esta histórica delegación estadounidense llega en un momento crítico. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha implementado la política arancelaria más agresiva desde la década de 1930. El 2 de abril de 2025, día que denominó «Día de la Liberación», Trump impuso un arancel global del 10% a todas las importaciones estadounidenses, además de aranceles recíprocos que van del 11% al 50% para 57 países específicos.
Estas medidas han generado guerras comerciales con prácticamente todos los socios comerciales de Estados Unidos. China y Estados Unidos han intercambiado aranceles que alcanzan el 145% y el 125%, respectivamente, mientras que productos como el acero y el aluminio enfrentan gravámenes del 25% y los automóviles importados también cargan con aranceles del 25%.
La política arancelaria de Trump ha generado consecuencias inmediatas y profundas. Los mercados estadounidenses perdieron más de 6 billones de dólares en capitalización bursátil en apenas dos días tras el anuncio del «Día de la Liberación». Sin embargo, el Departamento del Tesoro reporta haber recaudado más de 87.000 millones de dólares entre enero y junio de 2025, superando los 79.000 millones de todo 2024.
Presencia estratégica sin precedentes
La masiva presencia estadounidense contrasta con la estrategia de administraciones anteriores y refleja la intención de Trump de posicionar a Estados Unidos como el centro de las conversaciones globales sobre economía, energía y tecnología. Por primera vez, la Casa de Estados Unidos (USA House) en Davos será reconocida oficialmente por el Departamento de Estado como sede oficial del país en el Paseo, un espacio patrocinado por empresas como Microsoft, McKinsey y JPMorgan.
El despliegue de múltiples secretarios de gabinete señala la importancia que la administración Trump otorga a este foro. La presencia de Bessent (Tesoro), Lutnick (Comercio), Wright (Energía) y Rubio (Estado) sugiere que Washington planea abordar desde Davos temas que van desde la reestructuración del comercio global hasta la transición energética y la diplomacia internacional.
Temas críticos sobre la mesa
El presidente ha adelantado que abordará temas domésticos, pero se espera que también trate asuntos internacionales críticos, incluyendo la situación en Venezuela, sus demandas sobre Groenlandia y Medio Oriente. China también enviará una importante delegación encabezada por el viceprimer ministro He Lifeng, lo que anticipa un probable choque de visiones sobre el futuro del comercio global.
Un momento definitorio para el orden económico global
La presencia de esta delegación histórica marca un momento definitorio para la política exterior estadounidense. Trump llega a Davos con una agenda clara: reescribir las reglas del comercio internacional bajo el principio de «reciprocidad», un concepto que su administración ha utilizado para justificar aranceles sin precedentes en la era moderna.
La reunión de Davos 2026 será, sin duda, un escenario crucial donde se definirán los contornos del nuevo orden económico internacional.